domingo, 17 de abril de 2016

¿Noticias?

Por Constantino Urcuyo Fournier

Como politólogo soy un observador atento de la actividad mediática porque su influencia sobre la formación de la opinión política es abrumadora.

Sigo con sumo cuidado los telenoticieros por cuanto todas las encuestas señalan que este es el primer medio al que suelen acudir los ciudadanos para informarse.

Atendiendo la dinámica de los telediarios, cada día me asombra más su énfasis en la nota roja, particularmente en los allanamientos y decomisos por narcotráfico.

En inglés cuando se habla de noticias, se usa la palabra ”news” , o sea, lo nuevo, lo inédito. ¿Qué hay de nuevo, de noticia, en la repetición de allanamientos e informaciones sobre esa materia?

Está claro que es un problema serio que requiere de la acción represiva de las autoridades; sin embargo, a fuerza de tanta insistencia en el tema, ¿no se corre el riesgo de restarle importancia e inscribirlo en la rutina?

Igual situación ocurre con los hechos de sangre. La insistencia excesiva en informar sobre ellos, ¿no contribuye a su banalización?

Con la obsesión por lo negativo, ¿no se invisibiliza lo positivo? Tenemos logros en ciencia, tecnología, producción, que no sobresalen, opacados por la compulsividad necrológica con la violencia.

La negatividad informativa repercute sobre la legitimidad del sistema político, acrecienta el pesimismo e impide la construcción de ciudadanía.

La rendición de cuentas, la lucha contra la delincuencia y la corrupción son necesarias, pero no son los únicos problemas nacionales.

Los problemas macroeconómicos, productividad, infraestructura, educación, ecología deberían ocupar espacios importantes en la agenda informativa; las políticas públicas relacionadas con estos temas también son noticia.

Reducir las informaciones a la sangre y lo negativo impide ver otros temas y también siembra miedo, escepticismo y rechazo a las instituciones que, si bien tienen fallas, pueden ser mejoradas por la vía de la crítica constructiva.




martes, 19 de enero de 2016

LOS SERVIDORES DE LA MENTIRA

Por Salvador Freixedo 



No existe la prensa libre. Los periodistas tienen una libertad muy limitada. Están sujetos a la línea editorial del medio para el que trabajan y sirven a sus intereses. He aquí como ejemplo esta jugosa anécdota, que algunos conoceréis, sobre John Swinton, que fue redactor jefe del New York Times. En el transcurso de una cena organizada por periodistas en su honor, alguien propuso hacer un brindis por la prensa libre. Estas fueron sus palabras: “No existe la prensa libre. Ustedes lo saben tan bien como yo. Ninguno de ustedes se atreve a escribir su opinión honesta, y si lo hiciese, saben perfectamente que no saldría publicada. En el periódico donde trabajo me pagan por no decir mi opinión sincera. A ustedes les pagan por lo mismo que a mí, y si alguno estuviese tan loco como para decir sinceramente lo que piensa, pronto estaría buscando trabajo. Si yo me permitiese escribir lo que pienso de muchos temas, en 24 horas estaría despedido. El trabajo de los periodistas es destruir la verdad, es mentir descaradamente, es pervertir, es vilipendiar, es adular a los que tienen el dinero y es vender a su patria y a su raza para ganarse el pan. Ustedes lo saben igual que yo. Por lo tanto, ¿a qué viene este brindis por la prensa libre? Nosotros somos las herramientas y los siervos de los poderosos que están tras bastidores. Nosotros somos sólo muñecos; ellos tiran de los hilos y nosotros danzamos. Nuestros talentos, nuestras capacidades y nuestras vidas les pertenecen. Nosotros somos prostitutas intelectuales”.

Lamentable. ¿Pero son exageradas las palabras de Swinton? Yo creo que no. Los periodistas que nunca han tenido problemas es porque quizá nunca se han puesto a investigar un asunto de los denominados peligrosos, de esos que, de saberse la verdad podría perjudicar a alguna institución o persona de relevancia. O casos de implicación gubernamental en algún tema turbio. El mundialmente conocido “Octopus” de Casolaro es un ejemplo de lo que hablamos. El periodista apareció muerto en circunstancias extrañas cuando investigaba un caso de corrupción.

No siempre el castigo final es la “pena capital”. Cuando un periodista se vuelve demasiado revoltoso o le sale la vocación por los poros a la hora de investigar ciertos asuntos, se le retira, se le ningunea y se lo condena al olvido. Hay ciertos temas intocables, y los que se atreven a hacerlo deben pagar un alto peaje y arrastrar el sambenito colocado por el propio gremio.

No obstante, las auténticas víctimas son los ciudadanos, condenados a tragar la bazofia que cuidadosamente les cocinan todos los servidores del MAL con mayúsculas.
 

lunes, 21 de septiembre de 2015

Libertad de Prensa en el mundo 2015

Por Carlos Vilchez Navamuel



El último informe del 2015 sobre Libertad de Prensa publicado meses atrás, conocido como “La Clasificación Mundial de la Libertad de Prensa de Reporteros sin Fronteras (RSF) permite conocer la situación de 180 países en lo que concierne entre otros al pluralismo y la independencia de los medios de comunicación, la seguridad y el respeto a la libertad de los periodistas”.

Para quienes valoramos la Libertad como un todo en lo  Individual y en los Derechos Humanos, nos sentimos muy complacidos aquí en Costa Rica, nuestro país se ubicó entre los primeros 20 lugares con más Libertad de Prensa en el mundo, es bueno recordar que Costa Rica apareció en el 2014 en el puesto 21 y en el nuevo informe se sitúa en el puesto 16. Esperamos algún día estar entre los primeros lugares en Libertad Económica.

El sitio oficial de Reporteros sin Fronteras nos explica que “En la edición 2015 se encuentran a la cabeza, como de costumbre, tres países escandinavos: Finlandia, en primer lugar desde hace 5 años consecutivos, Noruega y Dinamarca. En el otro extremo, los tres países que enfrentan la peor situación son: Turkmenistán, Corea del Norte y Eritrea, ubicada en el lugar 180, entre 180 países. España se sitúa en el puesto 36 (+2), Francia ocupa el lugar 38 (+1), Estados Unidos el 49 (-3), Argentina el 57, Japón el 61 (-2), Brasil el 99 (+12), Rusia el 152 (-4), Irán el 173 (estable) y China el 176 (-1)”. http://index.rsf.org/#!/index-details

Sobre EEUU el mismo sitio nos dice que “El año 2014 estuvo marcado por la presión que ejercieron las autoridades sobre James Risen, periodista de The New York Times, para que revelara sus fuentes. Aunque el gobierno de Barack Obama dio marcha atrás en este caso, continúa su guerra contra la información en otros, como el de WikiLeaks”. Y en el caso de Rusia anda peor. “El Kremlin cierra más que nunca el cerco en torno a los periodistas críticos y se encarga seriamente de la censura. Cierres de sitios web informativos y despidos se encadenan, mientras que las autoridades “se apoderan” de los medios de comunicación independientes”.

La presentación destaca también algo que no nos extraña “En América del Sur, Venezuela queda en el puesto (137°) y pierde más de 20 lugares. La Guardia Nacional Bolivariana dispara a periodistas en las manifestaciones aunque se identifiquen claramente como tales. En Ecuador (108°, -13), la prometedora Ley Orgánica de Comunicación (LOC) mostró rápidamente sus limitaciones. La rectificación forzada de información se ha convertido en un modo de censura institucionalizada”. http://index.rsf.org/#!/presentation

martes, 23 de junio de 2015

“Imitemos la libertad nunca al totalitarismo”



Por Carlos Vilchez Navamuel



Don Emilio Bruce, columnista del periódico costarricense La República, escribió un  artículo magistral, lo tituló “Maldita prensa”.  El escrito fue publicado el 06-03-15, allí de una manera muy fina advierte y señala un mal que ha ido proliferando como mala hierba en nuestra región, se trata del cuestionamiento que hacen algunos presidentes a la prensa en general, recordamos por supuesto al finado Hugo Chávez,  Rafael Correa y por supuesto a Nicolás Maduro, jefes de Estado que hablan pestes de la prensa y que han tomado medidas drásticas en sus países.

Bruce nos dice entre otras cosas que “No escuchemos los cantos de sirena de aquellos países que han buscado silenciar a quienes desean hacer públicas sus censuras. Sobre el desarrollo de la libertad cabalga la democracia y el progreso de los pueblos. Sobre la supresión de las opiniones, sentimientos y preferencias de las sociedades, se cierne la noche de una era de degradación y totalitarismo”.

Y es que como sabemos, don Emilio al escribir esto, se estaba dirigiendo al presidente de Costa Rica, Luis Guillermo Solís, quién hace solo unos días se quejó del acoso mediático, el presidente escribió un artículo y se presentó en cadena de la radio y televisión.

En el texto el profesor se pregunta: “¿Qué es ese lamento de que me tratan mal en la prensa? ¡Sea hombre y trabe los dientes! ¡No afloje!, nos habrían dicho los mayores. Las críticas son indispensables para el gobernante. Los elogios generan conformidad y autocomplacencia. La crítica de hoy no es diferente de la de los pasados 12 años”.

Bruce añade: “Creo que los gobernantes, a semejanza de don José María Castro Madriz, deberían, lejos de criticar y de sumergirse en las teorías de la conspiración de la prensa, servirse de ella y estimular la misma. Imitemos la libertad nunca al totalitarismo. Más adelante don Emilio continua y dice “Sobre el desarrollo de la libertad cabalga la democracia y el progreso de los pueblos. Sobre la supresión de las opiniones, sentimientos y preferencias de las sociedades, se cierne la noche de una era de degradación y totalitarismo”. https://www.larepublica.net/app/cms/www/index.php?pk_articulo=533326808

Lleva razón don Emilio cuando dice IMITEMOS LA LIBERTAD NUNCA AL TOTALITARISMO, rechacemos las ideas estatistas, autoritarias o totalitarias, emulemos los modelos que han sido exitosos en otros países como Nueva Zelanda, Australia, Suiza o Suecia, no copiemos sistemas fracasados como lo han hecho en Cuba o Venezuela, ya sabemos cómo terminan.    

viernes, 10 de abril de 2015

¿Por qué copiar a países que reprueban la libertad de prensa, y no copiar el modelo de Finlandia que es el más avanzado?


Por Carlos Vilchez Navamuel



Ya lo hemos comentado en múltiples ocasiones, si queremos mejorar  nuestra democracia y nuestro modelo de vida, no lo podremos hacer copiando o imitando a gobiernos y sistemas que tienen un sistema peor que el nuestro. ¿Por qué -por ejemplo- no imitamos y copiamos el modelo político y económico de Nueva Zelanda, el de Suecia, Suiza o Australia?

La idea de que debemos hacer las cosas a la tica es solo un eslogan de campaña política, sabemos que nuestro sistema legal y económico está basado en otros sistemas importados, mucho de los problemas que tenemos son similares a los que tiene España e Italia porque copiamos algo o mucho de ellos.

El borrador que expuso el gobierno para discusión sobre lo que algunos han llamado la Ley Mordaza es un claro ejemplo de que funcionarios de este gobierno quieren copiar a países que reprueban la libertad de prensa. Nosotros nos preguntamos: ¿Quién o quienes emitieron la orden de redactar ese borrador?  ¿Conocía don Luis Guillermo Solís el borrador de ese documento? Y si lo conocía ¿Acaso estaba de acuerdo con el texto del documento?

Como bien lo señala el analista político don Claudio Alpizar Otoya en su muro de Facebook el 10 de abril de 2015 “Resulta que Costa Rica tiene el más alto respeto y reconocimiento a nivel internacional por los estándares de su LIBERTAD DE EXPRESIÓN y PRENSA, es la número uno de América Latina y 21 en el mundo; pero resulta que a la Administración  Solís Rivera se le ocurre copiar artículos para una LEY MORDAZA a países que reprueban en el tema: Ecuador, México, Venezuela, Perú, que están en el ranking en puestos inferiores al 160, sí léase bien: 160”.

Independientemente de las respuestas que podamos obtener sobre las preguntas anotadas arriba, entendemos que jamás sabremos a ciencia cierta si el presidente tenía conocimiento del borrador y menos que él haya tenido que ver algo en este asunto.

Así las cosas, desde esta nota le sugerimos a don Luis Guillermo que aproveche la ocasión y le pida a quienes ahora revisan el documento que copien más bien el modelo de Finlandia, que es el sistema más abierto del mundo en cuanto a libertad de prensa.

Emulemos entonces a aquellos países que tienen gobiernos ejemplares, prósperos, menos estatistas y más avanzados, Costa Rica no debe caer en la trampa de las ideas progres, socialistas o comunistas, la lección es clara, lo hemos visto en Venezuela, el gobierno chavista imita al gobierno cubano, y con sus directrices dictatoriales ha destruido el sistema democrático que tanto les costó construir en el pasado.



martes, 17 de febrero de 2015

¿Libertad de prensa?


Por: Ester Méndez Delgado
 

Hace unos días Reporteros Sin Fronteras difundió su informe Mundial sobre Libertad de Prensa 2015. En dicho informe sobresalen Venezuela (lugar 135) y Ecuador (lugar 108) como las naciones latinoamericanas que más retrocedieron el año pasado respecto a la libertad de prensa.

Costa Rica ocupa el lugar 16. Pero, ¿por qué debería importarnos la libertad de prensa? Porque es a través de la libertad de prensa que se garantiza la existencia de medios de comunicación sin que sus noticias estén controladas ni censuradas por ningún poder del Estado.

Tristemente en Costa Rica es cotidiano escuchar a representantes de los supremos poderes que desearían censurar a la prensa y sus contenidos. Son ellos enemigos de la libertad y tienen varias banderas partidistas. Voy a mencionar varios ejemplos:

El Partido Frente Amplio: Para nadie es un secreto lo mucho que desearían que tuviéramos modelos como el venezolano o el ecuatoriano. Y basta con recordar que en Venezuela hace poco la Guardia Nacional Bolivariana disparó contra periodistas en medio de una manifestación pacífica y en Ecuador su ley de comunicación institucionaliza la censura.

El Partido Acción Ciudadana: Con su llegada al poder han demostrado lo mucho que les incomoda la libertad de prensa. Desde Casa Presidencial han enviado una directriz exigiendo ser el filtro de toda comunicación, así nadie puede hablar sin censura previa por parte del Poder Ejecutivo.

El propio Ministro de la Presidencia considera que los medios de comunicación se dedican a hacer fábulas y les descalifica constantemente. Incluso el Presidente de la República considera que los periodistas que lo critican no son “razonables”, ni “inteligentes”. La presidenta del Comité Ejecutivo Nacional del PAC incitó públicamente a boicotear a los medios de comunicación comparándolos con sicarios. Desde el Poder Legislativo, el presidente de la Asamblea Legislativa, diputado Henry Mora, también del PAC, en conjunto con sus aliados del PUSC prohibió a todos los funcionarios dar información a la prensa, de no ser que antes sea aprobada por la Dirección Ejecutiva; son varias las represalias que han tomado contra los funcionarios de la Asamblea Legislativa, quienes valientemente han desobedecido y han decidido hablar con la prensa y denunciar anomalías.

El Partido Unidad Social Cristiana: El diputado Jorge Rodríguez, del PUSC, anunció que presentará un proyecto de ley para que el Estado sea accionista de todos los medios de comunicación y así lograr noticias “balanceadas”.

Todo lo anterior tomando en cuenta que, según Reporteros Sin Fronteras, más de un tercio de la población del mundo vive en países en los que no hay libertad de prensa. Entonces, ¿por qué hay quienes insisten en negarle al pueblo el poder de la información? ¿Cómo es posible que diputados del PUSC, PFA Y PAC aboguen por la censura? ¿Cómo es posible que el Presidente de la República y algunos de sus ministros descalifiquen a la prensa? ¿Será que les molesta una democracia con libertad de prensa?

Costarricenses, hoy más que nunca debemos estar alerta y defender la libertad de prensa de sus enemigos en el PFA, PAC y PUSC. Hoy cobran aún más vigencia las palabras de Thomas Jefferson, “El precio de la libertad es su eterna vigilancia”.


lunes, 21 de julio de 2014

Tema polémico: libertad de expresión y redes sociales

Por Asociación de Jóvenes para el Desarrollo (ASOJOD)



La libertad de expresión es ese derecho humano fundamental que nos garantiza poder manifestar nuestras ideas y creencias. En él se fundan los valores que sustentan nuestra forma de vida, nuestra cultura y en gran medida los conceptos de democracia y convivencia.

La libertad de expresión es el camino ancho de las libertades, el puente que necesitamos para transitar de la libertad del pensamiento hacia la libre difusión de las ideas. Sin ese camino nos privaríamos de la información, de la prensa libre, de las creaciones artísticas y literarias, de las ideas y de la producción de conocimiento, es decir, sin ella no hay progreso humano posible.

Así, la libertad de expresión es para la sociedad el mejor barómetro de la sana democracia. Basta observar, por ejemplo, el funcionamiento de los medios de comunicación y valorar la independencia de los periodistas para saber si estamos en presencia de una sociedad libre y democrática, o si lo que existe es el eco del statu quo gubernamental, de las voces oficiales y las limitaciones a la expresión libre de la ciudadanía.

El auge de las plataformas de comunicación digital a través de las redes sociales ha planteado nuevos escenarios para la libertad de expresión. Hoy cada ciudadano con acceso a Internet tiene un camino tan ancho como nunca antes en la historia de la humanidad para pasar, casi sin filtros ni limitaciones, del mundo de las ideas al mundo de la difusión de las ideas. Con las nuevas herramientas digitales de comunicación quedó atrás la época en que ese salto era exclusivo para aquellos con recursos y acceso a los medios tradicionales de difusión de ideas.

La frase “todo tiempo pasado fue mejor” no puede estar más lejos cuando de libre expresión se trata, pero tampoco podemos ignorar que este nuevo mundo de las comunicaciones digitales y las redes sociales nos obliga a repensar aquella frontera, ahora tensa, entre la libre expresión y la responsabilidad ante lo manifestado.

El tema adquiere relevancia en Costa Rica cuando en los Tribunales de Justicia se desarrolla un juicio entre la ex presidenta de la República, Laura Chinchilla contra el empresario Alberto Rodríguez Baldí, teniendo como tema de fondo precisamente la supuesta difamación del Baldí contra Chinchilla, a través de redes sociales.

El resultado de este caso sin duda sentará un precedente en el país, pero la sentencia que dicten los jueces no nos debe confundir. El juicio de la expresidenta Chinchilla contra el señor Baldí no trata de reescribir los términos de la libertad de expresión, ni de interpretar su fundamento, garantizados ya en el artículo 29 de nuestra Constitución Política, así como en Convenios Internacionales aprobados por Costa Rica y sentencias de nuestra Sala Constitucional.

La libertad de expresión de la que gozamos sigue siendo la misma, y la responsabilidad que implica también, con o sin redes sociales. De lo que se trata es de madurar y comprender el uso de las nuevas herramientas de comunicación y sus implicaciones.

El precedente que siente el juicio entre Chinchilla y Rodríguez Baldí debe orientarnos hacia la correcta utilización de las herramientas de comunicación digital. La evaluación de las políticas públicas, así como la fiscalización de la actuación de nuestros representantes deben ser rigurosas, pero deben estar amparadas en la búsqueda legítima de la verdad.

Sin importar el resultado de la querella el tema debe estar sobre la palestra pública. El contenido del señalado artículo constitucional debe verterse e interpretarse a la luz del nuevo paradigma comunicacional que plantean las redes sociales. Ese es el reto que enfrentamos todos los usuarios de las redes sociales: entender hasta dónde podemos llegar, cuál es el límite, casi siempre difuso, entre la crítica legítima, sana, racional e informada, y el abuso en el ejercicio de este derecho.

Publicada por La ASOJOD el 21-07-14

 http://www.asojodcr.blogspot.com/2014/07/tema-polemico-libertad-de-expresion-y.html