jueves, 26 de mayo de 2011

Perlas del periodismo decente contra el periodismo indecente


Por Carlos Vilchez Navamuel

Nadie debe erigirse un portavoz de la verdad y menos que nadie el periodista
Camilo José Cela


Cierto que existe periodismo honesto, justo, digno, inteligente, sano, pero sin duda alguna existe el periodismo que se utiliza para sus propios intereses, que manipula las noticias con verdades a medias, el que trata la información con excesos, el que fabrica los juicios mediáticos, aquel que consigue las informaciones de manera dudosa, sin olvidarnos que existe el periodismo sensacionalista, amarillista, y de esos profesionales que desempeñan su labor con prepotencia, altanería y peor aún que se creen inmaculados.

El Diccionario de la Real Academia Española DRAE, nos dice que la palabra decente, (Del latin decens, -entis) significa: Honesto, justo, digno, correspondiente al estado o calidad de la persona, bien portado. Y consecuentemente lo contrario a todo esto significa indecente, es decir, si el periodismo no se ejerce con honestidad, justicia o dignidad es un periodismo indecente.

Destacados periodistas han señalado en algunas oportunidades lo que ven en su propio medio, aquí algunas “perlas” de periodistas decentes que se han atrevido a señalar a sus colegas.

La periodista Vilma Ibarra en un artículo titulado “Buen periodismo” nos dice: “Siento vergüenza por la desinformación con que nutrimos todos los días a nuestra sociedad; la mayoría de cuyos miembros no puede decodificar los mensajes que recibe, no entiende de la descontextualización, de la noticia convertida en espectáculo y de la tragedia de un suceso convertida un día sí y otro también en melodrama de quinta.”
http://porunaprensamashumanayobjetiva.blogspot.com/2010/09/buen-periodismo.html

Otros periodistas en el ámbito internacional hartos de lo que sucede en su medio y apegados a la ética han hecho sus observaciones públicamente, el Catedrático Colombiano Javier Restrepo nos dice entre otras cosas que “El periodismo no está cumpliendo con su deber social y lo que busca es el lucro. Cuando el periodista abusa y desconoce los derechos de las personas provoca una reacción de la sociedad de restringir la libertad.” http://porunaprensamashumanayobjetiva.blogspot.com/2009/05/fiscales-y-periodistas-lecciones-que.html

Mas grave aún resulta la afirmación del periodista francés, Jean Daniel cuando nos dice que “Los periodistas tienen una capacidad para hacer el mal que es devastadora. En un día o en una hora se puede deshacer una reputación. Es un poder terrible.”
http://porunaprensamashumanayobjetiva.blogspot.com/2011/02/traficantes-de-informacion.html

El periodista español Alfonso Palomares, ha dicho que “el poder ejercido por un pelotón de periodistas puede convertirse en una tiranía mediática”.

Finalizo con una sentencia del dodecálago de Camilo Cela sobre los deberes del periodista, dice así “Callar antes que deformar; el periodismo no es ni el carnaval, ni la cámara de los horrores, ni el museo de figuras de cera.” http://redescolar.ilce.edu.mx/redescolar/biblioteca/literatura/special/cela/dodec_alogo.htm

Si todo esto dicen del periodismo los mismos periodistas, no es extraño entonces concluir que existen dos clases de periodismo, el decente y el indecente, nosotros ya lo hemos identificado ¿y usted?

jueves, 19 de mayo de 2011

Presión mediática versus verdad real


Por Alvaro Madrigal

En un contexto tan deformado por la presión mediática y las pasiones políticas, como es el que rodea los expedientes “Caja-Fischel” e “ICE-Alcatel”, es harto difícil encontrar la verdad real y asignarle la contundencia propia de una sentencia firme. Jamás en la historia judicial costarricense ha habido tanta participación informativa como en estos casos. Y no siempre y esto es lo que plantea la duda central de la posibilidad de rescatar la verdad real para informar y cumplir con la esencia deontológica del periodismo. Fue evidente que hubo abundante información a veces con sutileza y muchas veces sin ella con el sello de orientación o sesgo para influir en la opinión pública y provocar en ella la convicción de la existencia de un delito grave digno de una aplastante condenatoria. Se abusó de la práctica periodística de hablar de “presuntos culpables” o “presuntas anomalías” lo que en la sentencia 2996-92 de la Sala Constitucional es declarado ejercicio abusivo de la libertad de prensa, contrario a la Constitución por entrañar la inversión de la carga de la prueba y apremiar al aludido a demostrar su inocencia. Ni que decir del ultraje al derecho de respuesta materializado en la consignación del descargo sin el despliegue que tuvo la divulgación del “presunto delito” ni del desconocimiento a los principios de adecuación y veracidad en la información que acoge el artículo 46 constitucional.

Pronto se puso de manifiesto que más allá de unos expedientes en que la Fiscalía General acusaba la existencia de graves delitos urdidos por (así los pintaba) una gavilla de bandidos, el país estaba en presencia de dos juicios mediáticos con alta contaminación política que provocó que Calderón, Rodríguez y todos los demás encartados fueran condenados hace años por el imaginario popular a podrirse en la cárcel. En este contexto ¿qué importancia tenía que los jueces dijeran A, B o C, o que el conjunto de las pruebas aportadas por la Fiscalía se desplomara por causa de una penosa impericia profesional de la acusación? Si se identificó en uno y otro caso la verdad real, ¿respondieron a ella las sentencias o hubo temor a la presión de los medios y a los prejuicios populares? Total, la retahíla de imputaciones terminó en una pena al expresidente Rodríguez por instigar a delinquir a un lobo que terminó en virtuosa paloma y en una pena al expresidente Calderón por un hecho calificado como peculado que se dio sin ser él funcionario público. ¡Ah generosas sentencias con los testigos de la corona que corrieron a agradecerle a Dios el pase “a mejor vida” para gozar millones de dólares!.

Por la salud de la República era indispensable blindar estos juicios de la presión mediática y proteger la verdad real. Mas no se logró. Resultado suficiente para pensar con el periodista español Alfonso Palomares, que “el poder ejercido por un pelotón de periodistas puede convertirse en una tiranía mediática”. O como lo sentenció uno de nuestros tribunales penales: “La pluma en la mala praxis del periodismo es mucho más criminal que el bisturí en la mala praxis de la medicina por cuanto la primera mata en vida”.

lunes, 16 de mayo de 2011

Regularán los medios de comunicación en Ecuador


Por Carlos Vilchez Navamuel

El sábado 07-05-11 se llevó a cabo una Consulta Popular en Ecuador, su objetivo, -han dicho algunos funcionarios- buscar fundamentalmente el desarrollar enmiendas constitucionales y políticas públicas que impacten la vida cotidiana de los ciudadanos así como mejorar el régimen de administración de justicia. Luego de haberse contabilizado el 80% de los votos por parte del Consejo Nacional Electoral, el Sí ha ganado por un margen estrecho, y le permite al presidente Correa impulsar su proyecto político. Corresponderá ahora a los senadores redactar nueva legislación, lo que seguro traerá mucha polémica. http://www.bbc.co.uk/mundo/noticias/2011/05/110514_ecuador_consulta_correa_viernes_jg.shtml

La consulta consistía en 10 preguntas, (demasiadas para un Referéndum) me centraré en dos de ellas que tienen que ver específicamente con los medios de comunicación, regulación a la difusión de contenidos, y establecerle responsabilidades a los comunicadores y medios de emisión. http://encontexto.com/actualidad/ecuador-consulta-popular-con-10-preguntas-646.html

Veamos; entre las preguntas para la enmienda constitucional la número 3 dice: “Con la finalidad de evitar conflicto de intereses, ¿está usted de acuerdo con prohibir que las instituciones del sistema financiero privado, así como las empresas de comunicación privadas de carácter nacional, sus directores y principales accionistas, sean dueños o tengan participación accionaría fuera del ámbito financiero o comunicacional, respectivamente, enmendando la Constitución como lo establece el Anexo 3”

Para nosotros esta pregunta no tiene ni pies ni cabeza, coartarle los derechos y libertades a individuos que trabajan, viven y están en el negocio de la comunicación es violar los derechos fundamentales de las personas.

Entre las preguntas de temas generales la número 4 dice: Con la finalidad de evitar los excesos en los medios de comunicación, ¿Está usted de acuerdo que se dicte una ley de comunicación que cree un Consejo de Regulación que norme la difusión de contenidos en la televisión, radio y publicaciones de prensa escrita, que contengan mensajes de violencia, explícitamente sexuales o discriminatorios; y que establezca los criterios de responsabilidad ulterior de los comunicadores o los medios emisores?

Esta pregunta es mucho más importante, porque tiene que ver con los excesos en la información, nos parece que aquí sí cabe hacer la regulación, todas las profesiones deben estar reguladas y deben contener criterios de responsabilidades, de la misma forma que la tienen los médicos, los chóferes o los abogados, no hay razón para que esta profesión esté exonerada de obligaciones y responsabilidades.

En Costa Rica se han notado excesos y violaciones a los derechos fundamentales de parte de los medios de comunicación, ejemplo de ello se ha visto en las informaciones obtenidas por la prensa en los Sumarios de los casos de los ex presidentes y en los juicios mediáticos producto de la forma desproporcionada donde se magnifican las noticias muy de moda en estos tiempos. Esto debe de cesar.

Los periodistas, directores y medios de comunicación de Latinoamérica deberían poner las barbas en remojo, esto puede resultar contagioso, promuevan ustedes mismos desde ahora una buena reglamentación, de lo contrario cualquier día de estos se podría presentar un Referéndum en algún otro país de la región. Sí a la libertad de prensa, con responsabilidades y reglamentada.

miércoles, 6 de abril de 2011

RESPONSABILIDAD EN EL BUEN EJERCICIO DE LA PROFESIÓN


Por María Antonieta Benavides
Carné 2073

El periodismo en palabras del Premio Nobel de Literatura Gabriel García Márquez, es “el mejor oficio del mundo” y no es para menos, apasiona a todo aquel que ha decido entregar su vida a esta profesión llena de sacrificio, compromiso y responsabilidad social.

Los periodistas viven en una constante búsqueda de información para hacerla llegar a sus públicos. Es precisamente ese deber que nos permite recordar una serie de libertades y derechos, se les consultó a profesionales en Periodismo y Derecho respecto al tema del ejercicio de la libertad de expresión.

El Artículo 29 de la Constitución Política de Costa Rica, la libertad de expresión es otorgado dentro del Estado liberal, a favor de toda persona sin distingo de ideológico, de nacionalidad o de edad.

“El derecho a la libertad de expresión es definido como un medio para la libre difusión de las ideas. Nuestra Constitución Política indica que nadie puede ser perseguido ni inquietado por las manifestaciones de sus opiniones. Esto implica que en Costa Rica, todos pueden comunicar sus pensamientos y publicarlos sin previa censura”, detalló Adriana Zamora, abogada y docente de la Escuela de las Ciencias de la Comunicación Colectiva de la Universidad de Costa Rica.

Por otro lado, la libertad de prensa es una hermana de la libertad de expresión y nace básicamente como la autorización que el estado les otorga a las personas para que puedan inicialmente imprimir su pensamiento y su consciencia.

“La libertad de prensa más bien hace referencia a la existencia de garantías con las que los ciudadanos tengan el derecho de organizarse para la constitución de medios de comunicación. Y lo más importante es que el Estado no puede controlar ni censurar los contenidos”, confirmó Zamora.

Por su parte, el Derecho a la Información, nace con la Declaración Universal de los Derechos Humanos en 1948 que es el derecho que se consagra no solo a quien busca y difunde la información sino a quien la recibe.

Tarea pendiente
Para los expertos consultados existen algunas necesidades y nuevas herramientas imperiosas de implementar, sin dejar de lado el papel de las empresas periodísticas en este proceso.

El profesor de ética y ganador del Premio Jorge Vargas Gené en el 2007, Ricardo Lizano, cree importante que exista momentos de reflexión en las salas de redacción entre los directores, jefes de información y periodistas, más comunicación entre ellos, un proceso dialéctico. Así como también que cada acto del periodista debe ir acompañado de la ética. “A veces trabajamos en el desarrollo de los acontecimientos y no tomamos espacio para reflexionar si lo que estamos haciendo bien o no.”
Lizano hace algunas sugerencias que deben tener presente los periodistas en el momento de elaborar una información, como la veracidad, el respeto a la intimidad, la objetividad, además agregó: “no es simplemente la suma de opiniones; la aproximación a las cosas de la forma más verídico posible. Guardar distancia de las fuentes; no prestarse a la divulgación de información que no ha sido verificada.”
Adriana Zamora, considera que existen una serie de reglas que deben aplicarse: el equilibrio en las fuentes de información consultadas, además el periodista tiene que respetar el derecho a la imagen.

“Se le suele atribuir delitos basados en fuentes equívocas o inexistentes. Por ejemplo, cuántas veces leemos en la bajada de una nota que la venganza fue por cobrar una deuda por drogas, y en el contenido de la nota, ninguna autoridad hace referencia a esto. Sólo un juez indica quien es culpable o inocente. Muchas personas han sido sentenciadas por los medios, luego en juicio son declaradas inocentes, pero su imagen quedó manchada de por vida.”, confirmó Zamora
Por su parte, Luis Sáenz, reconoce que se debe democratizar los medios al reconocer al público su derecho a ser informado y que sea de forma veraz, construida a partir de una pluralidad de fuentes de información y además que este apegada a las reglas de comportamiento.

“Establezcamos normas. Es importante establecer el Secreto Profesional a favor del periodista, y conjuntamente con ellos establecer el principio de la Cláusula de Conciencia. Para mí lo más importante sería establecer regulación legal que proteja al periodista contra autocensura, porque ese es el problema más grave dentro de una redacción, el periodista que tienen que autocensurarse para garantizarse su estado allá dentro, o al periodista que se le obliga a desarrollar conductas de carácter delictivo como es la cámara escondida”, puntualizó Sáenz.

Alejandro Delgado Faith, abogado del Colegio de Periodistas, difiere de lo anterior, considera “más apropiado hablar de secreto de la fuente que de Secreto profesional. Hasta qué punto la cámara escondida es un delito, la Sala Constitucional ha dicho:” El abogado citó la resolución Nº 2007015494 en el caso de Repretel Canal 6 y un reportaje llamado “visas de ingreso difícil”: “…En esencia, en el presente asunto, este Tribunal Constitucional, ante una eventual y aparente colisión entre el derecho a la imagen del recurrente y el derecho a la información ejercido por el medio de comunicación colectiva respecto de información de relevancia pública, opta por concederle un valor preferente al segundo, puesto que, además de ser un derecho fundamental –en su perfil activo y pasivo-, constituye una inequívoca garantía institucional para garantizar un régimen democrático y pluralista a través de la información que los medios de comunicación colectiva le puedan brindar a la opinión pública, en aras de una adecuada transparencia y publicidad y de un efectivo control ciudadano sobre las políticas públicas y su gestión, evitando que se presenten o rectificando situaciones irregulares o anómalas…”

Las estrategias para garantizar el uso correcto del derecho a la información en las salas de redacción para Juan Sánchez, director de la Carrera de Periodismo de la Universidad Interamericana de las Américas (UIA), proviene del periodista.
“Creo que la mejor estrategia nace del periodista. Si investiga bien, maneja datos y presenta los hechos como son, nadie le va a objetar a lo interno de una sala de redacción su nota, pero si el editor detecta incongruencias o datos inexactos, empezará a cuestionar con toda razón y posiblemente opte por no publicar el reportaje. El buen uso del derecho de información debe ser garantizado por el mismo periodista y si él está seguro que lo hace bien, entonces exigir respeto a sus jefes”, comentó Sánchez.

Adriana Zamora reconoce que en ese punto se llega al límite entre lo legal y lo ético, y hace una serie de aportaciones como: la implementación de capacitaciones y el Defensor del lector; además de un código de ética para la cobertura de informaciones en general y de los sucesos en particular, que surja desde los mismos periodistas y de la labor de estos con expertos. “Esto no es nuevo, y no es una censura previa (sobre el Defensor del lector). Es una forma de relación en el público que demanda un producto mejor y más digno a la empresa que pretende ofrecerlo. Este Ombudsman atiende quejas, sugerencias sobre el contenido del medio. Y por último. Soy de las que apoyan la urgencia de implementar capacitaciones para profesionalizar a la prensa. Es importante que esto cuente con el aval de los dueños y directores de los medios”, explicó Zamora.

Hay muchas tareas pendientes, sin embargo, la discusión y el acuerdo entre las partes involucradas permitirá un mejor desempeño en “el mejor oficio del mundo”.

marbenba@yahoo.com

miércoles, 30 de marzo de 2011

Principales medios de comunicación empeoran cada día más


Por Carlos Vilchez Navamuel

No hay que ser experto en comunicaciones para darse cuenta, de que las informaciones que nos brindan los medios de comunicación en Costa Rica y en muchas partes del mundo son manipuladas con fines únicamente mercantilistas y con “tintes” que tienen que ver cada día más con la industria del entretenimiento que con la formación.

Estamos cargados de información “light” amarillista y mala, esta nota va dirigida a todos esos periodistas que se hacen pasar por comunicadores serios, instalados y perpetuados por décadas en las direcciones y los mandos medios, sintiéndose intocables, endiosados o raza aparte, también va dirigido a los dueños de estos medios que tienen su cuota de culpa al aceptar tanta mediocridad de sus empleados.

Los ejemplos los encontramos tanto en la prensa escrita como en la televisión, sobran y los vemos todos los días, la cantidad de información que le dedican a los sucesos, al acoso de los políticos, al entretenimiento y a los deportes, es desproporcionada con relación a noticias importantes vistas en positivo sobre el ser humano, el conocimiento, la ciencia y la tecnología en general.

Mientras una información –verdaderamente trascendente- se publicaba el pasado 28-03-11 en algunos medios internacionales que nos informaba, que el científico colombiano Manuel Patarroyo anunciaba en la prestigiosa revista "Chemical Reviews" el descubrimiento de los principios químicos que permitirán crear vacunas sintéticas para las mas de 500 enfermedades infecciosas existentes, http://www.rtve.es/alacarta/videos/telediario/principios-quimicos-permitiran-crear-vacunas-sinteticas-para-mas-quinientas-enfermedades/1057285/ en Costa Rica, Telenoticias no se tomó tan siquiera el trabajo de mencionarla, pero sí nos recetaba 30 minutos de “messilocura”.

Es un hecho que los periodistas de deportes -entretenimiento al fin- obtienen cada día más espacios en los medios de comunicación, lo malo es que muchos de ellos se parecen más a los periodistas de la farándula, perseguir a un jugador en el aeropuerto, ir detrás del bus, o esperarlo en el hotel para hacerle una pregunta o “cacharle” una foto detrás de un vidrio es típico de lo que se hace con la gente que trabaja en la industria del entretenimiento.

Por su parte, el periódico La Nación, no se ha quedado atrás, este mes de marzo nos ha regalado dos “perlas” de lo que aquí venimos exponiendo, la primera; la divulgación de los chismes y comentarios de los diplomáticos norteamericanos sobre Costa Rica, y la segunda mucho mas banal pues trata de los excesos y debilidades del actor Charlie Sheen a dos páginas completas. Nos preguntamos, ¿cuál es la trascendencia de esas informaciones?

Así las cosas, estas dos empresas económicamente exitosas, caen en la mediocridad y nos demuestran con sus hechos, que en vez de mejorar como medios de comunicación masiva, lo que realmente están haciendo es empeorar.

Nos preguntamos ¿Porqué no hacer segmentos de deportes y farándula más cortos en los noticieros y periódicos principales, en vez de sacrificar los espacios para asuntos más trascendentales?

sábado, 19 de marzo de 2011

Internet, el medio de comunicación que superó a todos los medios


Por Carlos Vilchez Navamuel

La revolución de la comunicación llegó tan solo hace unas décadas con la Internet, y esta sorprendente tecnología llegó para quedarse, transformó y facilitó la comunicación masiva, la social, la individual, y ha superado con creces a todos los otros medios de comunicación.

Entre las principales razones para que este fenómeno de la comunicación se haya producido, citaremos las siguientes: el acceso es fácil, es el medio de comunicación más democratizado y libre que existe, cualquier persona puede utilizarlo y aprovecharlo de diversas formas, es sumamente barato, y al amalgamarse con la tecnología de la telefonía celular han formado un medio de comunicación muy poderoso que nos permite estar informados al momento sin importar donde estemos.

Si bien es cierto, Internet ha servido para cometer fraudes e introducir mala información, en contra peso, encontramos una de las herramientas más poderosas para relacionarnos, nos podemos comunicar de forma gráfica e instantánea desde cualquier parte del mundo, Internet se ha convertido en la biblioteca mas grande del orbe, en esta red encontramos información relacionada a la ciencia, al arte, al deporte, encontramos museos virtuales, mapas y fotos satelitales, libros, juegos, música, cine, acceso a los principales periódicos del mundo, redes sociales, etc, etc.

A la par de todo esto, Internet ha transformado la forma de hacer negocios, millones de productos se venden a través de la red y hoy día muchas personas podemos trabajar desde nuestros hogares lo que nos ha hecho mas independientes.

En lo político las consecuencias de esta tecnología no se han hecho esperar y sus resultados ya se dejaron sentir en el norte de África indicándonos lo poderosa que es esta tecnología.

Un artículo de Martín Santiváñez Vivanco titulado “El ágora y la pirámide” nos confirma de manera magistral lo que aquí afirmamos; “La transformación del paradigma tecnológico ha precedido a la revolución política y al posibilismo democrático. Los numerosos autócratas que gobiernan sociedades complejas en estado de ebullición pueden ralentizar el cambio, pero son incapaces de frenar la imparable tormenta de las redes sociales. La libertad siempre encuentra la forma de escabullirse e inspirar un proyecto político. Antes, sin las tecnologías, este proceso duraba décadas, incluso siglos. Hoy, con la velocidad que Internet imprime al mundo, la ciber-democracia está al alcance de nuestras manos.”
http://www.nacion.com/2011-03-06/Opinion/Foro/Opinion2704485.aspx

Por su parte el premio Nóbel de la Paz y dos veces ex -presidente de Costa Rica, don Oscar Arias Sánchez recientemente nos señaló en su discurso en el Foro Internacional Alianza Latinoamericana por la Paz en Oriente Medio en San José lo siguiente “Una nueva generación de demócratas ha despertado, compuesta por jóvenes con suficiente información y medios tecnológicos para organizarse y exigir cuentas a los autócratas que no ponen sus aspiraciones en el centro de sus preocupaciones.” http://www.larepublica.net/app/cms/www/index.php?pk_articulo=44263

Por todo lo anterior pensamos que los múltiples beneficios que hasta el momento hemos obtenido de esta tecnología son maravillosos e incuestionables pero estamos seguros que lo que viene será aún mejor. “Un futuro que desafía la imaginación.”
http://www.bbc.co.uk/mundo/noticias/2011/03/110301_microsoft_innovacion_kinect_dp.shtml

jueves, 3 de marzo de 2011

Libertad con responsabilidad


Por Vilma Ibarra

El periodismo es un ejercicio de libertades. Contundente y categóricamente, los periodistas defendemos nuestro derecho y deber de preguntar, el derecho del público a saber, el derecho y el deber de defender las libertades de expresión de las ideas y opiniones y, por supuesto, la libertad de prensa. Esa es nuestra obligación. Y no aceptamos cuestionamientos. Y ahí está precisamente el problema. Que los periodistas nos miramos generalmente como los depositarios de un poder omnímodo; como portadores de un quehacer cuyo único límite parece ser nuestra propia determinación, con nuestros propios raseros. Algo así como “cada quien su ética” según señaló hace muchos años el destacado periodista mexicano Raúl Trejo Delarbre.

El debate acerca de los principios éticos que nos guían (o deberían guiarnos) el debate sobre cómo hacemos nuestro trabajo, cuáles son nuestros procedimientos y cómo obtenemos nuestras conclusiones; la deliberación serena, franca y abierta respecto de nuestras enormes falencias y nuestras internamente reconocidas debilidades, es un hecho aislado que, cuando se produce, es motivo de enorme exaltación entre los colegas y, por qué no decirlo, motivo de defenestración para quien se atreve a levantar la voz en contra de una lealtad gremial mal entendida. Además, subyace el temor de que si se cuestiona a quien desde los medios enarbola la bandera de exigencia de la rendición de cuentas del poder político, es porque se está —necesariamente— (absurdamente) defendiendo al poder político. Lo cual por supuesto, está muy mal visto para un periodista que se precie de independiente.

No estamos acostumbrados a cuestionarnos como gremio. Menos aún estamos dispuestos a admitir que alguien de fuera nos cuestione. Lo sabe muy bien hoy el Ministro de Comunicación que tuvo la enorme osadía de cruzar la línea. Si existieran hogueras, ya hubiera sido quemado vivo.

Es muy paradójico. Los medios de comunicación constituyen una de las palancas indiscutibles de la rendición de cuentas en democracia pero nosotros los periodistas somos extremadamente reacios a la adopción de mecanismos de rendición de cuentas.

Es, como dicen, Lara y Barata en su excelente manual “Nota(n)Roja” un verdadero “desequilibrio estructural: los medios y los periodistas desarrollan una alta capacidad para ponderar el poder que ejercen al construir una noticia, no así para aquilatar la responsabilidad que la misma implica”.

Libertad sí. Indiscutiblemente. Pero con responsabilidad. Con parámetros de rigor ético, de control de calidad, de observancia rigurosa de los criterios básicos del ejercicio periodístico. Lo hemos dicho muchas veces en casi treinta años de labor: no hay libertades ilimitadas. No es cierto que si alguien nos pide cuentas atente contra la libertad de prensa. Simplemente debemos aceptar que, como actores sociales y políticos y como simples mortales, cometemos errores (algunos de enorme envergadura) todos los días. Y no estamos por encima de la observancia de las normas de convivencia que les exigimos a los demás. La democracia hoy, más que nunca, clama por la profundización de sus valores. Y nadie está exento. Ni siquiera nosotros los periodistas.