sábado, 25 de agosto de 2012

Julian Assange de la gloria al infierno


Por Carlos Vilchez Navamuel



Julian Assange es un periodista, programador y activista australiano que se le conoce por haber sido el fundador y editor de un sitio en Internet denominado WikiLeaks, sitio  que se hizo famoso por haber obtenido a través del ex soldado estadounidense Bradley Manning  cables diplomáticos secretos de los EEUU enviados desde sus embajadas en todas partes del mundo, cables  que luego  compartió a cambio de dinero con los grandes periódicos del mundo.  

En su sitio, WikiLeaks dice tener como objetivo “Llevar noticias e información al público. Ofrecemos una forma innovadora, segura y anónima para las fuentes de fugas de información a nuestros periodistas (nuestro buzón electrónico). Una de las actividades más importantes es publicar material original junto a nuestras historias de noticias para que los lectores e historiadores por igual puedan ver la evidencia de la verdad. Somos una organización joven que ha crecido muy rápidamente, basándose en una red de voluntarios de todo el mundo.” http://wikileaks.org/About.html

Por su trabajo Assange ha recibido premios entre los que se encuentran el que recibió en el 2009 Amnesty International UK Media Award (New Media) por exponer asesinatos extrajudiciales en Kenia, en 2010  fue galardonado con el Sam Adams Award,  lectores de la revista TIME escogieron, con una encuesta, a Assange como vice campeón de Person of the Year,  en abril de 2011 fue nombrado en la lista Time 100 de las personas más influyentes y una encuesta informal de editores en Postmedia Network lo nombró el más relevante del año después que seis de 10 encuestados han sentido que Assange ha "afectado profundamente el cómo la información es vista y entregada". El periódico francés Le Monde, una de las cinco publicaciones que cooperaron con WikiLeaks para publicar el documento leaks, lo nombró persona del año con 56% de votos en su encuesta online.

Sin embargo, Wikipedia, otro sitio de Internet conocido como una de las bibliotecas digitales más grandes del mundo nos revela algo que nos sorprende y a la vez explica en parte el comportamiento de este personaje tan controversial que en su juventud ya mostraba ciertas características que lo pondrían en aprietos con las autoridades australianas, veamos lo que nos dice esta fuente:  “Assange ayudó en 1997 a escribir el libro Underground de Suelette Dreyfus en el que se le acredita como investigador. Comprende desde sus experiencias de adolescencia como miembro de un grupo de hackers llamado Subversivos Internacionales, por lo que, en 1991, la Policía Federal Australiana asaltó su casa de Melbourne. La nota agrega más adelante lo siguiente: “Assange ha accedido a varias computadoras (pertenecientes a una universidad australiana, a una compañía de telecomunicaciones, y a otras organizaciones) vía módem para detectar errores de seguridad. Posteriormente se declaró culpable de 24 cargos por delitos informáticos y fue liberado por buena conducta tras ser multado con 2.100 dólares australianos.

Como ven, Assange con su capacidad de hacker violaba reglas desde joven y desde ese entonces se dio cuenta de  la  mina de oro que esto podía representarle.

Como periodista se refugia en esta profesión precisamente para sentirse respaldado por los medios y este gremio que busca la libertad de expresión, pero que muchas veces actúa para y por sus propios intereses  -hacer dinero o hacerse famoso-  sin importar si violan o no las reglas y disposiciones legales de los países.

Para nosotros  Julian  Assange y sus WikiLeaks quedaron en deuda, revelaron información que no tenía mucha relevancia, la mayoría chismes de diplomáticos estadounidenses, hicieron mucho escándalo  mediático, pero nada más, no se encontraron grandes conspiraciones como lo esperaban los enemigos del “imperio” y los documentos los explotaron sacándoles el máximo provecho económicamente.

Quedaron en deuda además,  porque  no han difundido información similar a estos cables diplomáticos de gobiernos opresores y menos democráticos como lo cuestionamos en un artículo  anterior cuando nos preguntábamos lo que sigue: “¿Cuanta diferencia habría en los informes diplomáticos redactados por los rusos, iraníes, venezolanos, cubanos, bolivianos, chinos continentales, coreanos del norte, argentinos o nicaragüenses al referirse a los Estados Unidos o sus funcionarios? ¿Cómo serán los informes de estos diplomáticos? ¿Serán redactados tan cuidadosamente que no encontraremos comentarios negativos o chismes sobre sus adversarios políticos? Francamente lo dudamos.” 

Perseguido por la justicia Sueca y con una orden de captura por violación y otros delitos menores Assange buscó evitar ser  extraditado en el Reino Unido por temor a que la justicia sueca lo extradite a los EEUU, pero los tribunales ingleses decidieron lo contrario y Julian por miedo se refugió en la embajada ecuatoriana en búsqueda de asilo político, cosa que está en duda como lo explica recientemente el periódico ABC de España cuando nos dice que: “No parece que sus circunstancias justifiquen esa consideración. La figura del refugiado político está fuertemente regulada por el Derecho Internacional Humanitario, y se refiere a casos en que existen indicios de que un individuo puede ser perseguido en su país de origen por razón de sus opiniones, sus creencias religiosas, su orientación sexual o el color de su piel. Ecuador le ha concedido el llamado «asilo diplomático», una figura contemplada solo en el ámbito latinoamericano y no reconocida por muchos gobiernos, entre ellos el británico. Deriva de la Convención de Caracas de 1954 y contempla la protección consular a un individuo y la emisión de un salvoconducto por parte del Estado anfitrión.”

Ahora, desde su nuevo asilo domiciliario -la embajada ecuatoriana en el Reino Unido- Assange le pide a Obama frenar la “cacería de brujas” contra WikiLeaks y lo insta a “hacer lo correcto”  Dijo además: “EE. UU. debe disolver la investigación del FBI. EE. UU. debe jurar que no procesará a nuestros empleados ni a nuestros simpatizantes. EE. UU. deben comprometerse ante el mundo a que no perseguirán a los periodistas por arrojar luz sobre los crímenes secretos de los poderosos.”     http://www.nacion.com/2012-08-20/Mundo/lider-de-wikileaks-hace--show---para-pedir-clemencia-a-ee--uu.aspx

Como vemos, esta historia no ha terminado, pero sí podemos afirmar que Assange pasó de la gloria al infierno.


jueves, 26 de julio de 2012

¿Está tan mal el país como lo pintan los medios de prensa? Creo que no…

Por Camilo Rodríguez Chaverri
 
 
Es doloroso admitirlo, pero el periodismo es destructivo. Es doloroso admitirlo, pero los periodistas asumimos que los políticos son unos corruptos hasta que demuestren lo contrario. Es doloroso admitirlo, pero la prensa no solo le ha hecho bien a la democracia. También le ha hecho mal. La gente buena no está dispuesta a entrar en política, no está dispuesta a ejercer ciertos cargos públicos, por dos razones de peso: se gana muy mal en esos puestos y desde que usted asume ese cargo, pasa a ser considerado un “sinvergüenza” y la culpa tiene que ver con los excesos de la prensa.

La prensa ha sido fundamental para desnudar pillerías y sandeces, pero en el camino se ha llevado entre las patas el honor de gente buena. Al informar profusamente sobre ciertos temas, antes de un juicio justo y comedido, la prensa también juzga. Hay dos tipos de juicios en Costa Rica: los “mediáticos” y los “oficiales”. En los mediáticos, el castigo es el menoscabo del honor. Alguien puede salir libre, ser inocente, salir bien librado de un juicio “oficial”, pero si fue condenado “mediáticamente”, la duda quedará para siempre. Y la duda pasa de padres a hijos. La duda se hereda, como una maldición, como una enfermedad genética. A la par de esa tendencia a juzgar a los políticos siempre, como si todos fueran pillos, como si todos fueran rufianes, malhechores y rastreros, existe la tendencia a pensar que el periodismo debe ser destructivo, debe sostenerse a partir de la denuncia y, en el caso específico del periodismo farandulero o social, a partir del choteo. Se trata a las figuras públicas con el desprecio con que se trata a los políticos.

¿Cuál es el problema? Que la prensa denuncia muchas veces con buena fe y acierta, porque un juicio demuestra que la denuncia llevaba razón. Pero otras muchas veces, la prensa denuncia de mala fe, con la premisa maquiavélica de que solo las malas noticias venden, solo las malas noticias son noticias. En inglés, se dice en la formación de los periodistas, que “good news, no news”, es decir, que las buenas noticias no son noticias. No estoy de acuerdo, porque el informar solo lo malo, lo desagradable, lo feo, hace que tengamos una percepción distorsionada de la realidad. El país tiene muchos problemas, como lo denuncia la prensa. Es cierto, pero Costa Rica tiene grandes oportunidades en el mundo: no tenemos ejército, tenemos una cuarta parte del territorio en zonas protegidas, tenemos el río más limpio del continente, inventamos esa forma de armonía social que es el solidarismo, tenemos índices de salud de primer mundo, y tenemos gente joven que se integra al desarrollo social del país en proyectos tan conmovedores como “Techo”, que antes se llamaba “Un techo para mi país”, donde han participado como voluntarios 12 mil muchachos costarricenses. Por eso, la prensa debe ser más comedida y menos destructiva.

miércoles, 20 de junio de 2012

El Poder de la Publicidad

Por Carlos Vilchez Navamuel

La publicidad junto con el mercadeo son tan poderosos, que a la fecha casi nadie duda de lo que se publicita, los productos generalmente son rápidamente aceptados y por lo general no se ponen en duda.
Uno de los mandamientos empresariales que se le atribuyen a Steve Jobs decía “La gente no sabe lo que quiere hasta que uno se lo muestra” Una sentencia que parece lapidaria de acuerdo a miles de experiencias.
El mejor ejemplo que podemos tener sobre lo poderoso que resulta una buena campaña de publicidad y de mercadeo es lo que se hizo con el Havidol, la única medicina para combatir de la enfermedad conocida como Desorden de Déficit de Atención al Consumo y Atención Social Disfórica o lo que es lo mismo en inglés Dysphoric Social Attention Consumption Deficit Anxiety Disorder (DSACDAD). http://www.youtube.com/watch?feature=player_embedded&v=FdM0Kf_ZyXk

Un artículo que encontramos en Internet nos informa que en abril de 2006 la revista British Medical Journal (BMJ) daba a conocer la descripción de una nueva enfermedad: El trastorno por déficit de motivación (motivational deficiency disorder o Moded). La información decía: “Lo que caracteriza esta nueva dolencia, identificada por científicos australianos, es una apatía irresistible y debilitante que, en casos extremos, puede ser fatal, pues llega a reducir la motivación de respirar. Esta desgana o pereza patológica podría afectar a una de cada cinco personas, según los investigadores, y su diagnóstico exige el uso conjunto de la tomografía por emisión de positrones y una escala de motivación previamente validada en atletas de élite.” http://psiquiatrianet.wordpress.com/2010/01/15/psicofarmacos-parodia-havidol-indolebant-keleden-mesudalapolla-fukitol-progenitorivox-panexa-proloxin-despondex-faxil/

Sobre el Havidol nos informaban que: “Los problemas pueden evitarse si se toma HAVIDOL sólo cuando sean capaces de beneficiarse inmediatamente de sus efectos. Para beneficiarse plenamente los pacientes de HAVIDOL se anima a participar en actividades que requieren actividad mental, mejor de carácter excepcional con la coordinación del consumo del producto. HAVIDOL no es para usted si dejó bruscamente la ingesta de alcohol o sedantes. Havidol debe tomarse de forma indefinida. Los efectos secundarios pueden incluir cambios de humor, tensión muscular, pensamiento extraordinario, brillo cutáneo, consumo impulsivo, salivación excesiva, crecimiento del cabello, de manera considerable retraso en el clímax sexual, la comunicación entre especies, alteración del gusto, la sonrisa de yoker, y la inflamación bucal. Muy rara vez los usuarios pueden experimentar la necesidad de cambiar de médico. Hable con su médico acerca de HAVIDOL” https://psiquiatrianet.wordpress.com/2010/01/15/psicofarmacos-parodia-havidolindolebant-keleden-mesudalapolla-fukitol-progenitorivox-panexa-proloxin-despondex-faxil/

Y claro, como era de suponer la medicina tenía su propio sitio en la red tal y como lo pueden ver en el siguiente link: http://havidol.com/
Pero días después, la misma fuente dio una gran sorpresa al aclarar que: “Toda esta historia del trastorno por déficit de motivación es pura invención, según aclaró dos semanas después la misma revista BMJ. Se trataba de una broma, la inocentada del 1 de abril (equivalente, en los países anglosajones, a nuestro 28 de diciembre). Algunos medios de comunicación se la tragaron porque era perfectamente creíble.”http://elpais.com/diario/2006/04/25/salud/1145916002_850215.html

Este ejemplo nos hace pensar que no debemos aceptar todo lo que nos dicen y nos ofrecen, la lección que nos deja esta experiencia es que siempre debemos de investigar lo suficiente acerca de cualquier cosa, pero mucho más sobre lo que se desconoce y de dice al respecto.

lunes, 11 de junio de 2012

COMO MENTIR DICIENDO LA VERDAD

Por Carlos Vilchez Navamuel

Adelino Cattani profesor de Poética y Retórica en la Universidad de Padua en su libro “Los usos de la Retórica” nos dice entre otras cosas que “Una media verdad equivale a una noticia falsa” porque “la verdad no es tal cuando aparece incompleta”.

Enunciado que expresa muy bien lo que muchos políticos, dirigentes sindicales y una enorme cantidad de periodistas acostumbran hacer con el juego de las palabras para decir verdades y mentiras a medias, de allí que los simples lectores, radioyentes o televidentes debemos aprender a interpretar estos juegos profesionales, gremiales y politiqueros que se utilizan para sus propios intereses.

Por su brillante forma de expresarse y su claridad destacamos a continuación algunos párrafos y enunciados que a nuestro entender son invaluables.

Se pregunta Cattani ¿Es lo mismo engañar que callar algo?  Su respuesta es clara: “La formación en el debate tendría que incluir la familiaridad con el perverso mundo del decir y no decir.” Y añade “El hechizo de la palabra seduce, persuade y transforma con tanto poder como la coacción, pero con otra apariencia. Como ya se ha dicho, los que construyen teorías sobre el acto lingüístico no han hecho otra cosa que expresar y articular ese descubrimiento antiguo en forma de conceptos tales como presuposición e implicación que permiten utilizar hechos ciertos para inducir la creencia de datos falsos -y preformativo- concepto austiniano relacionado con el aspecto operativo del decir que se transforma en hacer, con el hacer cosas con las palabras”

El profesor Cattani nos dice también que: “Uno de los instrumentos de persuasión es la mentira, cuya existencia está estrechamente asociada la del lenguaje, que al sustituir a las cosas hace posible la simulación, y una de sus manifestaciones más intrigantes es sin duda la posibilidad de mentir diciendo la verdad. La mentira es, como se sabe, cosa inconveniente.”

Agrega Adelino: “No decir falsedades es tanto una norma ética y religiosa como de convivencia cívica; sin embargo, no siempre conviene decir la verdad. Existe una hipocresía sana que también garantiza una convivencia aceptable. Maquiavelo y Baltasar Gracián son dos célebres partidarios de la simulación dolosa cuando el engaño es censurable, jocosa cuando es hermoso y divertido, piadosa cuando beneficia también al engañado.”

Un último párrafo de su preciado libro para pensar un poco más sobre el tema: “Los intentos y los efectos comunicativos suelen basarse más en las cosas sobreentendidas que en las que se dicen abiertamente. Tomemos estos dos enunciados: «Se desconoce quién ha sido el ganador de la lotería». «Fulano gasta mucho últimamente». La simple asociación de estos dos hechos actúa como la sucesión de dos imágenes en la pantalla: el enfoque de una pistola asociada al de una persona que cae al suelo determina una relación causal que en realidad podría no existir; la aproximación de hechos como los citados da a entender quién es el ganador. Esta necesidad inevitable de llenar los vacíos con suposiciones e implicaciones permite decir una verdad con intención de mentir.” Se pregunta por ejemplo: “¿Por qué mentir pecando y arriesgándonos, cuando para engañar basta con omitir?. En efecto, se puede mentir diciendo algo voluntariamente (proporcionando datos) o eludiéndolo voluntariamente.” http://es.scribd.com/doc/86666609/3/CAPITULO-3

Conociendo todo esto, no nos queda otra cosa que hacer a los lectores, radioyentes o televidentes que aprender a oír, ver y leer con un sentido crítico y sobre todo, sin aceptar como hechos reales todo lo que nos dicen los líderes sindicales, los periodistas y los políticos.

jueves, 7 de julio de 2011

Percepción de inseguridad, ¿Influye la Prensa? Un estudio para los sociólogos


Por Carlos Vilchez Navamuel

Sabemos que los índices de criminalidad en Costa Rica en general han subido con respecto a la última década, los datos así lo comprueban, http://www.nacion.com/2010-08-01/Opinion/Foro/Opinion2468204.aspx resulta entonces lógico suponer, que la percepción sobre la inseguridad aumente con respecto a años anteriores anteriores.

El periódico La Nación de Costa Rica publica el 04-07-10 con grandes titulares y en primera plana “Inseguridad es la mayor preocupación de costarricenses” y “La inseguridad se dispara como principal problema en el país.” La información proviene del resultado de una encuesta que hizo la empresa Unimer entre el 15 y 22 de junio. La razón, 49 de cada 100 ciudadanos están preocupados por la inseguridad y dicen que es el principal problema, el porcentaje actual es incluso tres puntos mayor al del 07-2010, supera así otros problemas como el desempleo, el alto costo de la vida o la corrupción. http://www.nacion.com/2011-07-04/ElPais/inseguridad-se-dispara-como-principal-problema-en-el-pais.aspx

La inseguridad se debe a varios factores, entre ellos, la criminalidad, la delincuencia, y la sensación de indefensión de los ciudadanos. Suponemos que en otras partes, el terrorismo fundamentalista, es un factor más que deben de agregar los ciudadanos a esa sensación de inseguridad.

“Para la Organización Mundial de la Salud, un índice normal de criminalidad medida por muertes violentas intencionales se encuentra entre 0 y 5 homicidios por 100.000 habitantes en el período de un año. Cuando ese índice de homicidios se ubica entre 5 y 8 la situación se considera delicada, pero cuando excede de 8 nos hallamos frente a un cuadro de criminalidad “epidémica”. http://www.rebelion.org/noticia.php?id=113476

En Venezuela por ejemplo la cifra alcanzó el último año los 75 homicidios por 100.000 habitantes, en Centroamérica, El Salvador, es el que presenta el índice más alto, 58 por cada 100.000 habitantes, mientras que Guatemala y Honduras es de 45 y 43 por cada 100.000 habitantes, Nicaragua, Costa Rica y Panamá son los países con el índice más bajo, pues su tasa es de 10 por cada 100.000 habitantes. http://www.laestrella.com.pa/online/noticias/2011/06/24/panama_y_costa_rica_con_indices_de_criminalidad_menores_pero_aumenta.asp

Esa es la realidad de los números, si usted viene de Venezuela o de El Salvador, y llega a Costa Rica su percepción será muy distinta a la que tiene el ciudadano que reside en el país, y si usted viaja desde Costa Rica a Suecia o a Aruba, la diferencia la notará enseguida.

El informe sobre el Desarrollo Humano para América Central 2009-2010 (PNUD) nos señala que la inseguridad ciudadana en Costa Rica y América Central sí tiene solución, lo que produce esperanza. http://www.pnud.or.cr/index.php?option=com_content&view=article&id=598:la-inseguridad-ciudadana-en-costa-rica-y-america-central-si-tiene-solucion&catid=46:desarrollo-humano

Por último, un aspecto que no mencionan los noticieros y los medios de comunicación en general, y que debe de cuestionarse de manera seria y objetiva es el siguiente; ¿Cuánto influyen los medios y la prensa en general en la percepción de los ciudadanos sobre la inseguridad? La pregunta es válida porque los medios de comunicación nos bombardean todos los días, mañana, tarde y noche, con cantidad de informaciones que se maximizan en los noticieros con exceso de noticias sobre sucesos negativos, y de la misma forma lo hacen algunos periódicos cuando publican en sus primeras planas fotografías verdaderamente espeluznantes sobre crímenes o accidentes que tienen que producir un impacto especial en la psiquis del que observa la información.

¿Que sucedería si hiciéramos un experimento y durante el transcurso de un año, los medios de comunicación ignoraran las noticias sobre, sucesos negativos, crímenes y otros delitos menores? ¿Bajaría el índice de inseguridad? ¿Existe algún estudio sociológico hecho por la Universidad de Costa Rica sobre este tema?

Preguntamos, ¿Cómo podemos estar entre los países más felices del mundo (33) si estamos tan angustiados por la inseguridad tal y como lo demuestran los altos índices de estas encuestas? http://nuevaeconomia.com.bo/productos/revista-articulos/economia-internacional/los-10-paises-mas-felices-del-mundo/

miércoles, 29 de junio de 2011

La civilización del espectáculo


Por Mario Vargas Llosa

Para diario LA NACIÓN, Buenos Aires
Sábado 09 de junio de 2007


En algún momento, en la segunda mitad del siglo XX, el periodismo de las sociedades abiertas de Occidente empezó a relegar discretamente a un segundo plano las que habían sido sus funciones principales –informar, opinar y criticar– para privilegiar otra que hasta entonces había sido secundaria: divertir. Nadie lo planeó y ningún órgano de prensa imaginó que esta sutil alteración de las prioridades del periodismo entrañaría cambios tan profundos en todo el ámbito cultural y ético. Lo que ocurría en el mundo de la información era reflejo de un proceso que abarcaba casi todos los aspectos de la vida social. La civilización del espectáculo había nacido y estaba allí para quedarse y revolucionar hasta la médula instituciones y costumbres de las sociedades libres.

¿A qué viene esta reflexión? A que desde hace cinco días no hallo manera de evitar darme de bruces, en periódico que abro o programa noticioso que oigo o veo, con el cuerpo desnudo de la señora Cecilia Bolocco de Menem. No tengo nada contra los desnudos, y menos contra los que parecen bellos y bien conservados, tal el de la señora Bolocco, pero sí contra la aviesa manera como esas fotografías han sido tomadas y divulgadas por el fotógrafo, a quien, según la prensa, su hazaña periodística le ha reportado ya 300.000 dólares de honorarios, sin contar la desconocida suma que, por lo visto, según la chismografía periodística, la señora Bolocco le pagó para que no divulgara otras imágenes todavía más comprometedoras.

¿Por qué tengo que estar yo enterado de estas vilezas y negociaciones sórdidas? Porque para no enterarme de ellas tendría que dejar de leer periódicos y revistas, y de ver y oír programas televisivos y radiales, donde no exagero si digo que los pechos y el trasero de la señora de Menem han enanizado todo, desde las degollinas de Irak y el Líbano, hasta la toma de Radio Caracas Televisión por el gobierno de Hugo Chávez y el triunfo de Nicolas Sarkozy en las elecciones francesas.

Esas son las consecuencias de aceptar que la primera obligación de los medios es entretener y que la importancia de la información está en relación directamente proporcional con las dosis de espectacularidad que pueda generar. Si ahora parece perfectamente aceptable que un fotógrafo viole la privacidad de cualquier persona conocida para exponerla en cueros o haciendo el amor con un amante, ¿cuánto tiempo más hará falta para que la prensa regocije a los aburridos lectores o espectadores ávidos de escándalo mostrándoles violaciones, torturas y asesinatos en trance de ejecutarse?

Lo más extraordinario, como índice del aletargamiento moral que ha resultado de concebir el periodismo en particular, y la cultura en general, como diversión y espectáculo, es que el paparazzi que se las arregló para llevar sus cámaras hasta la intimidad de la señora Bolocco es considerado poco menos que un héroe debido a su soberbia performance, que, por lo demás, no es la primera de esa estirpe que perpetra ni será la última.
Protesto, pero es idiota de mi parte, porque sé que se trata de un problema sin solución. La alimaña que tomó aquellas fotos no es una rara avis, sino producto de un estado de cosas que induce al comunicador y al periodista a buscar, por encima de todo, la primicia, la ocurrencia audaz e insólita que pueda romper más convenciones y escandalizar más que ninguna otra. (Y si no la encuentra, a fabricarla.) Y como nada escandaliza ya en sociedades donde casi todo está permitido, hay que ir cada vez más lejos en la temeridad informativa, valiéndose de todo, aplastando cualquier escrúpulo, con tal de producir el scoop que dé que hablar. Dicen que, en su primera entrevista con Jean Cocteau, Sartre le rogó: “¡Escandalíceme, por favor!” Eso es lo que espera hoy en día el gran público del periodismo. Y el periodismo, obediente, trata afanosamente de chocarlo y espantarlo, porque ésta es la más codiciada diversión, el estremecimiento excitante de la hora.

No me refiero sólo a la prensa amarilla, a la que no leo. Pero esa prensa, por desgracia, desde hace tiempo contamina con su miasma la llamada prensa seria, al extremo de que las fronteras entre una y otra resultan cada vez más porosas. Para no perder oyentes y lectores, la prensa seria se ve arrastrada a dar cuenta de los escándalos y chismografías de la prensa amarilla, y de este modo contribuye a la degradación de los niveles culturales y éticos de la información. Por otra parte, la prensa seria no se atreve a condenar abiertamente las prácticas repelentes e inmorales del periodismo de cloaca porque teme –no sin razón– que cualquier iniciativa que se tome para frenarlas vaya en desmedro de la libertad de prensa y el derecho de crítica.

A ese disparate hemos llegado: a que una de las más importantes conquistas de la civilización, la libertad de expresión y el derecho de crítica, sirva de coartada y garantice la inmunidad para el libelo, la violación de la privacidad, la calumnia, el falso testimonio, la insidia y demás especialidades del amarillismo periodístico.

Se me replicará que en los países democráticos existen jueces y tribunales y leyes que amparan los derechos civiles a los que las víctimas de estos desaguisados pueden acudir. Eso es cierto en teoría, sí. En la práctica, es raro que un particular ose enfrentarse a esas publicaciones, algunas de las cuales son muy poderosas y cuentan con grandes recursos, abogados e influencias difíciles de derrotar, y que lo desanime entablar acciones judiciales por lo costosas que éstas resultan y lo enredadas e interminables que son.

Por otra parte, los jueces se sienten a menudo inhibidos de sancionar ese tipo de delitos porque temen crear precedentes que sirvan para recortar las libertades públicas y la libertad informativa.
En verdad, el problema no se confina en el ámbito jurídico. Se trata de un problema cultural. La cultura de nuestro tiempo propicia y ampara todo lo que entretiene y divierte, en todos los dominios de la vida social, y por eso, las campañas políticas y las justas electorales son cada vez menos un cotejo de ideas y programas, y cada vez más eventos publicitarios, espectáculos en los que, en vez de persuadir, los candidatos y los partidos tratan de seducir y excitar, apelando, como los periodistas amarillos, a las bajas pasiones o los instintos más primitivos, a las pulsiones irracionales del ciudadano antes que a su inteligencia y su razón. Se ha visto esto no sólo en las elecciones de países subdesarrollados, donde aquello es la norma, también en las recientes elecciones de Francia y España, donde han abundado los insultos y las descalificaciones escabrosas.

La civilización del espectáculo tiene sus lados positivos, desde luego. No está mal promover el humor, la diversión, pues sin humor, goce, hedonismo y juego, la vida sería espantosamente aburrida. Pero si ella se reduce cada vez más a ser sólo eso, triunfan la frivolidad, el esnobismo y formas crecientes de idiotez y chabacanería por doquier. En eso estamos, o por lo menos están en ello sectores muy amplios de –vaya paradoja– las sociedades que, gracias a la cultura de la libertad, han alcanzado los más altos niveles de vida, de educación, de seguridad y de ocio del planeta.

Algo falló, pues, en algún momento. Y valdría la pena reaccionar, antes de que sea demasiado tarde. La civilización del espectáculo en que estamos inmersos acarrea una absoluta confusión de valores. Los íconos o modelos sociales –las figuras ejemplares– lo son, ahora, básicamente, por razones mediáticas, pues la apariencia ha reemplazado a la sustancia en la apreciación pública. No son las ideas, la conducta, las hazañas intelectuales y científicas, sociales o culturales, las que hacen que un individuo descuelle y gane el respeto y la admiración de sus contemporáneos y se convierta en un modelo para los jóvenes, sino las personas más aptas para ocupar las primeras planas de la información, así sea por los goles que mete, los millones que gasta en fiestas faraónicas o los escándalos que protagoniza. La información, en consecuencia, concede cada vez más espacio, tiempo, talento y entusiasmo a ese género de personajes y sucesos.

Es verdad que siempre existió, en el pasado, un periodismo excremental que explotaba la maledicencia y la impudicia en todas sus manifestaciones, pero solía estar al margen, en una semiclandestinidad donde lo mantenían, más que leyes y reglamentos, los valores y la cultura imperantes. Hoy ese periodismo ha ganado derecho de ciudad pues los valores vigentes lo han legitimado. Frivolidad, banalidad, estupidización acelerada del promedio es uno de los inesperados resultados de ser, hoy, más libres que nunca en el pasado.

Esto no es una requisitoria contra la libertad, sino contra una deriva perversa de ella, que puede, si no se le pone coto, suicidarla. Porque no sólo desaparece la libertad cuando la reprimen o la censuran los gobiernos despóticos. Otra manera de acabar con ella es vaciándola de sustancia, desnaturalizándola, escudándose en ella para justificar atropellos y tráficos indignos contra los derechos civiles.

La existencia de este fenómeno es un efecto lateral de dos conquistas básicas de la civilización: la libertad y el mercado. Ambas han contribuido extraordinariamente al progreso material y cultural de la humanidad, a la creación del individuo soberano y al reconocimiento de sus derechos, a la coexistencia, a hacer retroceder la pobreza, la ignorancia y la explotación. Al mismo tiempo, la libertad ha permitido que esa reorientación del periodismo hacia la meta primordial de divertir a lectores, oyentes y televidentes fuera desarrollándose en proporciones cancerosas, atizada por la competencia que los mercados exigen. Si hay un público ávido de ese alimento, los medios se lo dan, y si ese público, educado (o maleducado, más bien) por ese producto periodístico, lo exige cada vez en mayores dosis, divertir será el motor y el combustible de los medios cada día más, al extremo de que en todas las secciones y formas del periodismo aquella predisposición va dejando su impronta, su marca distorsionadora. Hay, desde luego, quienes dicen que más bien ocurre lo opuesto: que la chismografía, el esnobismo, la frivolidad y el escándalo han prendido en el gran público por culpa de los medios, lo que sin duda también es cierto, pues una cosa y la otra no se excluyen, se complementan.

Cualquier intento de frenar legalmente el amarillismo periodístico equivaldría a establecer un sistema de censura y eso tendría consecuencias trágicas para el funcionamiento de la democracia. La idea de que el poder judicial puede, sancionando caso por caso, poner límite al libertinaje y la violación sistemática de la privacidad y el derecho al honor de los ciudadanos, es una posibilidad abstracta totalmente desprovista de consecuencias, en términos realistas. Porque la raíz del mal es anterior a esos mecanismos: está en una cultura que ha hecho de la diversión el valor supremo de la existencia, al cual todos los viejos valores, la decencia, el cuidado de las formas, la ética, los derechos individuales, pueden ser sacrificados sin el menor cargo de conciencia. Estamos, pues, condenados, nosotros, ciudadanos de los países libres y privilegiados del planeta, a que las tetas y los culos de los famosos y sus “bellaquerías” gongorinas sigan siendo nuestro alimento cotidiano.

domingo, 12 de junio de 2011

Juicios mediáticos y cuestionamientos a los fallos judiciales en la “Prensa” deben cesar


Por Carlos Vilchez Navamuel

“La pluma en la mala praxis del periodismo es mucho más criminal que el bisturí en la mala praxis de la medicina por cuanto la primera mata en vida”.


En el Artículo 11.1.de la Carta de Declaración Universal de los Derechos Humanos quedó establecido que “Toda persona acusada de delito tiene derecho a que se presuma su inocencia mientras no se pruebe su culpabilidad, conforme a la ley y en juicio público en el que se le hayan asegurado todas las garantías necesarias para su defensa.” http://clio.rediris.es/n30/derechoshumanos.htm

La presunción de inocencia es entonces un derecho inalienable de todas las personas y debe además ser objeto de respeto universal, cosa que deben recordar los medios de comunicación y los que laboran en ello porque los incluye.

Mientras una persona esté sujeta a esta situación, los medios de comunicación deberían abstenerse a destacar la noticia, informando rápidamente sobre el asunto sin maximizarla, de la misma forma como lo hacen ahora cuando informan sobre asuntos científicos o cosas que para el gremio apenas tienen importancia.

Los juicios mediáticos no solo se ven en Costa Rica, están de moda en el mundo -como veremos más adelante- y los hacen, por un interés puramente mercantilista, los noticieros de televisión quieren elevar su raiting, los periódicos quieren vender más con este tipo de periodismo amarillista, “Panem et circenses” con esto, lamentablemente entretienen al pueblo.

Más que pan y circo, los juicios mediáticos han alcanzado límites insospechados y parecen mas bien una cacería de brujas al mejor estilo de la inquisición. Los juicios mediáticos manchan y arruinan la vida de las personas en un abrir de ojos.

El 07-03-2011, el periódico El País de España publicó un artículo titulado “Juicios Mediáticos” comienza el artículo diciendo “Informar, educar y entretener. Estos eran los objetivos de la televisión antaño, por este orden. Ahora se han invertido. Los juicios mediáticos constituyen hoy, por desgracia, una práctica habitual en las parrillas televisivas, y el sensacionalismo le ha ganado la carrera a la ética.”

En el periódico La República del 19-05-2011 aparece un artículo escrito por don Álvaro Madrigal titulado “Presión mediática versus verdad real” el artículo es claro y contundente, los excesos de información deforman y hacen ver a los imputados culpables ante la opinión pública antes de recibir un juicio público en el que sean asegurados todos sus derechos..

Don Álvaro se refiere en este escrito a los casos relacionados con los dos ex presidentes de la República de Costa Rica, entre las cosas que señaló, dijo; “Se abusó de la práctica periodística de hablar de “presuntos culpables” o “presuntas anomalías” lo que en la sentencia 2996-92 de la Sala Constitucional es declarado ejercicio abusivo de la libertad de prensa, contrario a la Constitución por entrañar la inversión de la carga de la prueba y apremiar al aludido a demostrar su inocencia” y al final agregó una sentencia lapidaria dicha en uno de los tribunales penales, dice así “La pluma en la mala praxis del periodismo es mucho más criminal que el bisturí en la mala praxis de la medicina por cuanto la primera mata en vida”.
http://www.larepublica.net/app/cms/www/index.php?pk_articulo=46498

Esta última frase describe la sabiduría con que los jueces tienen que dictaminar y dar sus fallos, ellos han entendido las consecuencias de los excesos que se vienen produciendo con los juicios mediáticos en el país, los hemos visto en el pasado en casos como el del ex presidente José María Figueres Olsen en el caso chemise, en el del padre Minor Calvo explotado hasta la saciedad, con algunos deportistas y lo vimos de forma mucho más exagerada y desproporcionada con los ex presidentes de la república.

No es extraño entonces, que con estos excesos, la gente, ya manipulada por los medios de comunicación, quiera al final “rabo y orejas” aunque la persona no se lo merezca, por estas razones los juicios mediáticos deben de cesar.

Termino con unos comentarios importantes, los hizo nada menos que el jerarca que representa a la Judicatura, tiene que ver con el cuestionamiento de la prensa a las resoluciones de los jueces y que consecuentemente influye luego en el pueblo. Esto hay que detenerlo de una u otra forma, porque los medios no contentos con hacer juicios mediáticos ponen en duda en forma pública las resoluciones de los jueces y en consecuencia toda la institucionalidad de la Justicia.

Los comentarios los hizo la Lic. Adriana Orocú Chavarrría, presidenta de Acojud (Asociación Costarricense de la Judicatura) en una entrevista hecha por la Nación donde se le pedía que se refiriera a los cuestionamientos surgidos por la resolución del Tribunal Penal de Pavas por el fallo de otorgar arresto domiciliario a dos mexicanos cuestionados por narcotráfico. La licenciada Orocú Chavarrría afirmó entre otras cosas “El pueblo y los medios no son juzgadores de los juzgadores” de seguido el periodista le preguntó: ¿Es incuestionable el fallo de un juzgador? A lo que contestó “Los fallos no se discuten en la prensa porque no son puestos a votación popular a ver a quién le gusta o no. Nosotros vamos a defender la independencia judicial, la imparcialidad y la libertad de actuación de los jueces.” http://www.nacion.com/2011-05-30/Sucesos/NotasSecundarias/Sucesos2792674.aspx

Ahora resulta que algunos medios de comunicación además de informar, pretenden acusar y juzgar a los juzgadores al mismo tiempo, con estas pretensiones, los ciudadanos quedaríamos totalmente indefensos ante este poder mediático, de allí la necesidad de reglamentar la prensa sin coartar la libertad de expresión.